martes, 20 de enero de 2009

"Heng-O" Diosa madre de las doce lunas








En tiempos antiguos, la gente en China creían que habían doce Lunas ya que había doce meses del año. Los Chinos también creían que habían diez Soles ya que habían diez días en la semana China.
La madre de las doce Lunas era la misma que la de los diez soles.
Al comienzo de cada mes, la madre de las doce Lunas, Heng-O, lavaba a sus hijos en un lago en el extremo oeste del mundo. Luego cada Luna, una después de otra, viajaba en una carroza por un mes en un largo viaje hasta alcanzar el lado este del mundo. Allí, los Soles comenzarían su viaje.
Se creía que las Lunas estaban hechas de agua, y que había una liebre o un sapo en su interior. El nombre "Madre de las Lunas " está estrictamente asociado con Heng-o, considerada en el folklor moderno como una diosa de la Luna. De acuerdo a una leyenda antigua que ha sobrevivido hasta nuestros días, Heng-o estaba casada con el Arquero Divino Yi
Yi había matado al hermano de Heng-o y le perdonó la vida a la diosa de la Luna. Por agradecimiento, Heng-o consintió en casarse con el Arquero. Pero luego se escapó hacia la Luna después de haberle robado a su esposo la hierba de la inmortalidad que crecía en el suelo del paraíso del oeste. En la Luna, Heng-o se convirtió en un sapo. TOMA YA........

domingo, 11 de enero de 2009

Bajo las Lilas... con la "Pastoral" de Beethoven








Es el primer libro que leí de pequeña y después de este fueron muchos mas, y me alegro de que este fuera el que me abriera los ojos a la aventura por que si no, me hubiese perdido toda la magia.






lunes, 5 de enero de 2009

Anillos Serpientes



Tsohanoai




Tsohanoai era el dios del Sol de los Indios Navajo de Norte América. Cada día él cruza el cielo, cargando al Sol en su espalda. En la noche, el Sol descansa colgando una clavija en su casa.

Los dos hijos de Tsohanoai (Matador de Enemigos) y Tobadzistsini (Hijo del Agua) fueron separados de su padre y vivían con su madre en el lejano Oeste. Una vez que crecieron, ellos trataron de encontrar a su padre, pensando que les podía ayudar a pelear contra los demonios malvados que atormentaban a la humanidad. Ellos se encontraron con La Mujer Araña, quien les dio dos plumas para que los protegiera en el viaje. Finalmente, ellos encontraron la casa de Tsohanoai, y el les dio flechas mágicas para que se enfrentaran al monstruo malvado, Anaye.